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segunda-feira, 10 de maio de 2010
Jundiaí, Cidade da Lokura (Español)
Yo vine para vivir en São Paulo, pero los primeros días viví en Jundiaí, una ciudad del interior del estado, bien tranquila, discreta y con mucho verde para mirar. En fin, una ciudad que contrasta con la megalópolis que es Sampa. Sin embargo, fue la ciudad que me recibió.
Al llegar fui recibido por los padres de Leandro, descendientes de italianos que trabajaron mucho para tener lo que tienen y que ahora pueden aprovechar de tener una vida óptima con una familia bien establecida. Además de Leandro, también me estaba esperando Rodrigo, con quien también había hecho amistad por internet gracias a Lê.
Me avisaron esa noche que me iba a quedar en la casa de Vinícius -cuñado de Lê- y no en la casa de la abuela, pero bueno lo que yo necesitaba era un lugar para quedarme mientras encontraba otro fijo. "Dónde está el gringo?", fueron las primeras palabras que escuché de Vinícius.
Llegué a su casa con mucho sueño, pues no habia dormido nada durante el vuelo, entonces me bañé y me acosté en el colchón para dormir. La casa era medio extraña, porque era un local comercial que de repente se volvió casa, lo más cómico de eso es que tenía dos puertas de entrada, una al lado de la otra separadas por una columna.
Para no molestar tanto, coloqué el colchón en uno de los espacios vacíos de la casa y no en el cuarto de Vinícius y su papá. Finalmente dormi una o dos horas, cuando Vinícius llegó a la casa, diciendo que no era hora de dormir y que teníamos que salir a dar una vuelta para conocer la ciudad. Chevere, estaba siendo amable con el gringo.
No me dejó cambiarme de ropa, así que salí a la calle en pijama, al final solamente íbamos al supermercado a comprar unas cosas para llevarle a su cuñada. Cuando estaba en el carro me enteré que la casa de la cuñada quedaba en una favela, Jardim São Camilo, la única que existe en Jundiaí. Para mí era super fino ver esa realidad de la cual soy distante y que también existe en mi país.
Llegamos a la favela, un lugar tranquilo, demasiado, incluso; y con la típica arquitectura de las favelas latinoamericanas, construcciones sencillas hechas unas encima de otras en terrenos irregulares. Allá nos recibió la cuñada de Vinícius, con un bebé en los brazos de unos diez dias de nacido y otro de 3 años. La puerta y las ventanas de la casa estaban forcejeadas: "fue la policía, buscando droga", dijo Vinícius.
En medio de mi ignorancia, comencé a oir un agua correr, pregunté: "hay un rio allá abajo?", Vinícius se rió y dijo: "No, es una cloaca, un rio de mierda", en ese momento me sentí como un idiota. Salimos de regreso para la casa y en el camino había una patrulla de la Policía Militar que nos paró. Minutos más tarde, estábamos Vinícius, Luana (hermana de Leandro) y yo con las manos apoyadas en la pared y las piernas abiertas, yo estaba en pijama. Demasiada información para mi primer dia en Brasil.
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Manuuuuu, no puedo con estos cuentos! jeje parece increible! Qué experiencia no?
ResponderExcluirDefinitivamente tu estadía por allá ya te cambió la forma de ver la vida... de lo bueno y de lo malo se aprende y veo que tú le estás sacando provecho.. un beso inmenso manu... tienes la actitud para triunfar en todo lo que te propongas, todas las buenas vibras desde aquí te quiero
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